sábado, 11 de mayo de 2013

Patología General de la Evaluación Educativa (Equipo)


PATOLOGÍA GENERAL DE LA EVALUACIÓN EDUCATIVA

En las siguientes líneas se comparte y se analiza el proceso y la importancia que juega la evaluación dentro de todo proceso de enseñanza aprendizaje, como se enlazan los diferentes niveles de un proceso donde se reafirma lo visto dentro del desarrollo y como se lleva a la realidad: como él  es evaluado el alumno, los resultados, o solo el conocimiento.
El desarrollo curricular, en cualquiera de sus niveles, está recorrido por un proceso evaluador de triple naturaleza: la evaluación diagnóstica, la evaluación procesual y la evaluación de término. En el buen entendido de que el proceso es circular, no meramente lineal, dinámico en su entraña.
La toma de decisiones, inicial o de proceso, nace de una valoración precisa y de un análisis del planteamiento, de la acción, del contexto y condiciones de la misma y -en su caso- de los resultados.
En el complejo mundo de la educación, por tantos motivos particular y cambiante, se realizan diversos procesos evaluadores del curriculum que están afectados de las patologías más diversas.
Cada uno de los desórdenes que afectan a ese proceso (en el marco de referencia
Hablamos de patología general porque nos interesa el estudio global que siente las bases de cualquier posterior subdivisión analítica. Podríamos hablar también, de patología social (término introducido por la escuela organicista) de la evaluación, ya que se trata de desórdenes de procesos que afectan a colectivos y a relaciones entre individuos.

En este sentido sí es protagonista el alumno. Se le examina siguiendo una temporalización determinada. Se le dan los resultados, prácticamente inapelables y, en general, se le considera único responsable de los mismos
A cada alumno se le asigna en el expediente un valor numérico (al menos, cuantificado) que parece ser de su exclusiva responsabilidad. La calificación del alumno -para muchos padres, profesores y para los mismos alumnos- es el resultado de su capacidad y de su falta o derroche de esfuerzos. En el caso de fracasar será él quien deberá pagar las “consecuencias». Sólo él deberá cambiar. Lo demás, podrá seguir como estaba. La evaluación se convierte así en un proceso conservador.
Los resultados han de ser tenidas en cuenta dentro del proceso evaluador. Pero no solamente los resultados. Los presupuestos de los que se parte, las condiciones que se tienen, las estrategias que se ponen en marcha, los procesos que se desencadenan, los ritmos de consecución, la proporción rendimiento/esfuerzo..., son también elementos que deben evaluarse. No sólo porque la consecución/no consecución de unos resultados (y el grado de su logro) está supeditada a aquellos factores sino porque ellos mismos constituyen el objetivo de la mirada evaluadora.
El proceso de enseñanza/aprendizaje se realiza sobre un cuerpo de conocimientos más o menos estructurados, más o menos interesantes, más o menos conexionados con la práctica, más o menos «autónomos» (los grados de libertad del curriculum pueden ser variables). No se puede aprender en el vacío. Cuando hablamos de «aprender a aprender» -dejando al margen los conocimientos- estamos haciendo meras piruetas mentales.

Se evalúa principalmente a la vertiente negativa.
Una evaluación rigurosa requiere un tratamiento holístico de los fenómenos y los productos. La comprensión de un proceso adquiere sentido en un análisis estructurado y estructurante en el que la interconexión de todos los elementos permite la explicación y el significado.
El desequilibrio de perspectiva hace que la escuela este más atenta a los errores que a los aciertos de los alumnos y que los equipos de evaluación externa se presten más a describir problemas y deficiencias que a resaltar valores y logros.
Solo se evalúa a las personas
Cronbach distinguió tres áreas sobre las que la evaluación toma decisiones: el material de instrucción, los individuos y la regulación administrativa. No son solo los individuos los responsables de un proceso o de un resultado, se debe contemplar los medios y las condiciones con las que cuentan.
Esos condicionantes y estimulantes existen. Hay que tenerlos en cuenta a la hora de evaluación. No solamente como coadyuvantes del intento educativo, sino como elementos que pueden ser modificados y mejorados.
Se evalúan descontextualizadamente
Pretender dar  significado a la actuación de un alumno desde la óptica y el código del evaluador, prescindiendo de las claves de interpretación  del contexto, es vaciar de contenido la realidad. Una calificación sobresaliente puede ser considerada algo despreciable en un contexto determinado. Una clase indisciplinada  puede estar en el eje de la admiración de la mayoría de los alumnos de un centro.
La optimización de un sistema es posible, siempre y cuando nos acerquemos a las peculiaridades específicas de la estructura y comportamiento  de cada sistema, y en función precisamente de ese conocimiento específico.
Se evalúa cuantitativamente.
El peligro de la evaluación  cuantitativa no es solamente la imprecisión sino y sobre todo la apariencia de rigor. La asignación de números de una manera mecánica, como es común en los procedimientos cuantitativos, no garantiza la objetividad. El alumno, con este procedimiento calificador, sabe lo que tiene que estudiar, como ha de estudiarlo y después de la calificación sabe cuánto ha aprendido. Este diseño no permite ver cuestiones importantes como:
·         ¿Cómo aprende el alumno?
·         ¿Cómo se relaciona con lo aprendido?
·         ¿Para qué le sirve lo aprendido? Etc.



Se utilizan instrumentos inadecuados.
Es una reciente recopilación  de instrumentos en curso para la evaluación de centros escolares, se ha podido comprobar que la casi totalidad tiene una configuración estática, anecdótica, aséptica, cuantificadora, etc. Los cuestionarios, escalas de estimación, listas de control, plantea la interrogante de la triple adecuación realidad-percepción, percepción- interpretación, interpretación-expresión. Se añade esta problemática la complejidad  de la explicación  de los  datos cuantificados.
Se evalúa de forma incoherente.
Se evalúa como se enseña y se enseña cómo se evalúa. O más bien, se estudia para la evaluación. De tal forma que es este proceso el que dirige el aprendizaje. Los alumnos estudian para el examen. No solo en función de ese momento sino de forma que les permite hacer frente al mismo son suficientes garantías de éxito. Si el examen consiste en una prueba objetiva de verdadero-falso, estudiara de forma distinta que si le anuncia una prueba de ensayo o si se la exige un diseño creativo.
Un proceso de enseñanza/aprendizaje teóricamente asentado sobre el desarrollo integral del individuo, acaba con una evaluación exclusivamente preocupada por los conocimientos adquiridos.

Se evalúa competitivamente  basándose   en enfoques  cualitativos, sensibilizando   el  evaluador en los procesos educativos, donde se analizara  todos los elementos que se integren  y que lo limita.
La evaluación habitual del alumno  parece cobrar sentido en la comparación  y en las competencias. El proceso de aprendizaje  de cada individuo, de cada aula , de cada centro.  Es posible pensar donde “saber más que”, “saber menos que”, son puntos de referencia cruciales.
Donde en los procesos de aprendizaje se tiene que estimular  al alumno por empeño en su proceso al igual al que es más competente.
La evaluación  estereotipadamente, en donde aquí el profesor van repetitivamente utilizando una y otra vez sus esquemas de evaluación. En donde el alumno solo se preocupa  cómo va evaluar  el profesor como costumbre. En el cual al profesor no le importa el mecanismo de evaluación que va emplear  y no  toma en cuenta las opiniones o necesidades  de sus alumnos.  Stenhause(1984) dice que lo que mejora la acción educativa no es tanto la investigación sobre los profesores sino la  de los profesores que analizan sus actividad.
La evaluación  en educación, se da la contradicción, en el cual  no suele ser educativa. Ya que no repercute en la mejora del proceso. En donde no se tiene que confundir el control con evaluación.
En el cual hay casos donde el profesor se niega a explicar a sus alumnos dudas, ya que eso  para ellos el una pérdida de tiempo, en donde en ese proceso se pierde y no se aprovecha  esos elementos de aprendizaje. Ya que por efecto se pierde  esa retroalimentación en las evaluaciones educativas.
En otros aspectos la evaluación  suele cerrarse sobre sí misma. Limitándose a desarrollar una función sancionadora. Con el sentido de no hacer el cambio. En lo cierto es que evalúa constantemente en la escuela, pero se cambia muy poco.
También se evalúa unidireccionalmente, en donde hay una cadena  en el cual el ministerio evalúa al inspector, el inspector  al director escolar, y el director  evalúa al profesor, y el profesor al alumno.
Ya que el modelo de una evaluación democrática tiene y son el interesados de manejar la evaluación. Ya que esta solo  pude propiciar un cambio en profundidad de  la evaluación.
No se hace autoevaluación.
La autoevaluación es un proceso de autocritica genera unos hábitos enriquecedores de reflexión sobre la propia realidad.
Dice popper que realizamos mas progresos al reflexionar sobre nuestros errores que al descansar en nuestras virtudes.
Las técnicas de diseño de exploración y de interpretación y utilización de esas autoevaluaciones han de ser conocidas y asumidas y llevadas a termino por los miembros de la comunidad escolar muchas de las reticencias, de los miedos y de los conflictos que genera una evaluación externa en el proceso de auto evaluación.
No es aceptable las practica del juego auto evaluador en el cual el alumno hace reflexiones y análisis sobre su aprendizaje, pero no puede materializar el resultado en una parcela de calificaciones.
SE EVALUA DISTEMPORALMENTE
Cuando se habla de la evaluación continua se quiere decir algo que casi nunca se hace, mas bien no a tenido el efecto contrario.
El concepto  exigía una actitud distinta  unos métodos diferentes, y un enfoque nuevo, una buena evolución sincrónica respecto al proceso de aprendizaje, pero tampoco se hace una adecuada evaluación diacrónica.
EVALUACION DIACRONICA: aquella que se realiza atreves del tiempo con una perspectiva temporal que  ofrece nuevos elementos de referencia además estas ventajas se encierra la de una independencia más clara, más firme, más abierta.
NO SE HACE PARA EVALUACION: un evaluador externo analiza la eficacia de una institución militar en la formación de sus alumnos y puede llegar a la comprobación de que realmente existe un buen planteamiento  en los métodos que intentan logra con estos objetivos scriwen se refiere a esta cuestión  a la evaluación de estimulación del logro y de los objetivos.
NO SE HACE METAEVALUACION: el proceso de evaluación  es tan complejo para poder atribuirle un valor, no solamente para analizar el rigor del proceso si no para ver como esta misma función condiciona lo que se estaba haciendo.
La evaluación de un programa se convierte en otro elemento que a de ser evaluado un proceso riguroso de meto evaluación no solo permitirá valorar de manera rigurosa los resultados, si no que permitirá tomar decisiones




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